Cansadas de esperar al hombre ideal, 100 solteras han celebrado una boda íntima con su interior en una ceremonia por todo lo alto en un famoso rascacielos.
La Asociación de Cien Solteras por Amor Propio llegaron a la conclusión de que quererse a uno mismo es amor de verdad. “Tras varios fracasos sentimentales me he dado cuenta de que soy la persona a la que más quiero en este mundo. Así que he decidido formalizar mi relación personal y demostrarle al mundo que yo soy mi media naranja y mi naranja entera”, sentencia María Emilia con un cierto tufo cítrico.

El amor escuece, a veces cuece y a algunas las enriquece
Les costó mucho dar con el escenario adecuado para realizar su bodorrio masivo, pues debía haber consenso en este sentido. En principio se plantearon celebrarlo en un volcán activo de Bali por sus maravillosas vistas y para mostrar metafóricamente “cómo quema el matrimonio”. Otras más acuáticas abogaban por casarse bajo una cascada en Hawaii por aquello de novia mojada, novia afortunada. Incluso surgió la idea de hacerlo en el Moulin Rouge de París vestidas de Nicole Kidman, pero lo descartaron porque muchas se negaron a hacer la dieta Duncan para meterse en los corsés de varillas de acero.

Soy mi noviaaa hasta la muerteee y mi leal compañeraaa hasta que me mate la legionelaaa...
La boda casi da al traste pues no había unanimidad ni a tiros. La mitad de las egonovias querían casarse en Dubai para darle por saco al país con más solteros millonarios por metro cuadrado y donde los casados coleccionan esposas. Pero la otra mitad, votaba por China ya que es el único país del mundo que tiene un día de los solteros. Finalmente, tras un tensísimo tira y afloja de la goma del tanga, quedó descartado: en realidad, no se veían arrastrando el velo por la Plaza de Tian’anmen ni degustando un menú con palillos, aunque muchas se quedaron con ganas de saber qué les diría su galletita de la suerte.

¡He perdido a mi novia!! María María, ¿Dónde estás? Coño, pero si la novia soy yo...
Encajadas en sus vestidos de blanco satán y subiendo endiabladamente a golpe de tacón de aguja los 828 metros de Burj Khalifa (la torre de Dubai), uno de los rascacielos más altos del mundo, estas 100 señoritas sin par celebraron su bodorrio singular. Leyeron unos emotivos votos que corroboraron por sí mismas en una sola voz cantante y solista: “Prometo serme fiel en mi soledad, en el paro y en la adversidad, cuidarme por dentro y por fuera, amarme analógica y digitalmente respetando mis deseos hoy, mañana y toda la semana. A cieeeen”. Acto seguido se lanzaron en ala delta en fila de a una al grito de “Gerónimaaaa” entre aplausos de unos atónitos espectadores, encantados de asistir a este inusual casamiento celestial.

Corre, chacho, que están lloviendo novias. Es el manáa del cielo o hemos muerto y estamos en el paraíso de la huríes
En un banquete a puerta cerrada para ellas solas, las 100 egocasadas se pusieron las botas (algunas también se las quitaron) y entre copa y ropa, dedicaron un brindis a otras egregias solteras como la Madre Teresa de Calcula, casada con los pobres de Dios, la Reina Virgen Isabel I, casada con toda Inglaterra, y La Blasa, solterona rural cegata y beata. “Ha sido precioso. Si lo llego a saber me caso conmigo antes. Es cierto que tengo mis cosas como todo el mundo, tiendo a engañarme a mi misma y me traiciono con frecuencia, pero siempre acabo perdonándome. En eso consiste el amor verdadero, ¿no?”, dice entre pucheros extremeños María Laura.











